No sobre los fundamentos. Estaba convencido de la solidez conceptual del sistema. Sino sobre si la industria estaba lista para recibirlo. Si había suficiente disposición a cuestionar modelos establecidos. Si el esfuerzo de construirlo con el rigor que merecía encontraría el eco necesario para producir impacto real.

Es una duda honesta que cualquier persona que construye algo con ambición de transformación enfrenta en algún momento.

Lo que me sacó de ella no fue una certeza repentina. Fue una conversación con un jefe de producción en un proyecto que estaba revisando. Un profesional con décadas de experiencia, sin formación académica avanzada, que en veinte minutos de conversación diagnosticó con precisión el estado sistémico de su proyecto usando intuición pura.

Le pregunté cómo lo había detectado. Me dijo que no sabía explicarlo. Que simplemente lo sentía en el comportamiento del sistema.

En ese momento entendí algo con claridad.

Este trabajo no es para crear nuevo conocimiento desde cero. Es para darle forma, rigor y transferibilidad al conocimiento que los mejores profesionales de la industria ya tienen pero no pueden formalizar.

Si logra eso, habrá valido cada hora invertida.

Creo que lo logra. En muy pocos días podrán juzgarlo ustedes mismos.